Por Karla Mijangos Fuentes

Cuenta la leyenda que en un mundo donde imperaba la oscuridad, la enfermedad y la muerte, surgió una mujer medicina, que como su nombre lo enuncia, era poseedora de grandes conocimientos sobre el cuerpo humano, sobre las plantas que devolverían la sanación y salvación de la persona y sobre los cuidados que traerían de nuevo a dicha persona a un mundo de realidades y complejos.
Ella siempre afanada por mantener a los seres humanos en equilibrio, cuidaba de los cuerpos sanos, heridos, dolientes, enfermos y alejados del sentido vital, pero en fin, su gran legado era cuidar y mantener esos cuerpos sobre un horizonte flotante de felicidad, poder y autonomía. Esta mujer estaba tan obsesionada por conservar la vida del ser humano a salvo de todos los peligros, que nunca dormía, porque cuando no se pasaba mirando y cuidado a la persona, se mantenía siempre fija a las hojas de miles de libros que la orientaban sobre otros nuevos cuidados que pudieran aumentar la salud y la paz del ser cuidado.
Es por ello que, esta mujer en su insaciable necesidad por comprender más al ser humano y conocer los remedios y medios que lo hacen feliz, ella alcanzó poderes inigualables de sanación y trascendencia humanas.
No tardo mucho para que el gran príncipe lo supiera y se sintiera ofuscado y temeroso ante tanto poder, sobre todo que ese dominio cognoscente y místico emergiera de un ser que, de por sí, era calificado como diminuto e inferior ¡No podía ser posible que tanta inteligencia y poder de sanación lo tuviese una mujer! Así, y a partir de lo que cuenta la historia de la humanidad, el príncipe mando a matar a todas las mujeres que se refiriesen así mismas como curanderas, o que la comunidad las reconociera por dichos poderes; tal y como ocurrió con la muerte de los santos inocentes.
Muchas mujeres perdieron la vida quemadas en la hoguera y torturadas como demonios y miserias de la humanidad, empero no sólo murieron las mujeres medicina, sino también murieron sus legados, sus memorias, sus conocimientos; y se dice que sus capacidades políticas y autónomas fueron congeladas por siglos de historia. Es por ello que estas mujeres quedaron encantadas por el congelamiento de su poder y autonomía, porque nunca más volverían a encontrar lo robado bajo el hechizo del príncipe.
Se dice que estas mujeres fueron metamorfosis, porque pasaron de ser mujeres medicina a brujas, de brujas a parteras, de parteras a monjas y prostitutas, de monjas y prostitutas a enfermeras, de enfermeras a maestras e investigadoras, de maestras e investigadoras a líderes, sin embargo, su liderazgo quedaba siempre inmóvil debido al hechizo del príncipe, es por ello que, por más intentos que estas mujeres hicieran por dirigir toda una nación, y específicamente, por recuperar el cuidado y todo lo que emane en función del cuerpo de los seres humanos, les quedó congelado e hipnotizado.
Cuenta la leyenda que pasaron más de doscientos años para que estas mujeres y hombres medicina, pudieran dar cuenta que el príncipe malicioso, egoísta, patriarcal y violento que gobernaba las naciones desde la época de la colonia, había planeado un hechizo que atentaba contra la autonomía y poder de aquellas mujeres y hombres medicina, que ahora son llamados enfermeros y enfermeras.
Pero también la leyenda cuenta que el gran sultán no solo congelo su poder y autonomía, sino que también creo una pocilga que contenía dosis mayores de competencia desleal, egoísmo, celo y enemistad, la cual dio a beber a los enfermeros y enfermeras para nunca pudieran estar unidos, para que siempre lucharan unos en contra de otros, y así no crear un lazo de amistad y lucha colectiva entre ellos, porque de antemano, el príncipe sabía que el poder de estas personas medicina es tan poderoso y gigante, que tan solo la unión, solidaridad y amistad de los mismos podría romper el hechizo.
Es así que, el príncipe para ocultar el hechizo, cada año les hacía grandes regalos acompañados de preseas, montos económicos, reconocimientos y demás presentes que les hacía llegar para que éstos nunca dieran cuenta que el único malvado de la historia era el príncipe, por tanto, los llenaba de discursos, les aplaudía cada que podía por hacer su trabajo sin una buena remuneración económica, les hacía creer que eran héroes para que sintieran que sus poderes no estaban muertos. Asimismo, los llevaba a grandes festines y celebraciones entre poderosos, vestidos de oro y perlas preciosas los presumía frente a otros sultanes, señalando que su trabajo en la sociedad era infinito. En cierto sentido, los maquillaba de seres poderosos y autónomos frente al enemigo, pero al devolverlos a la comunidad, ya saciados de regalos, bellezas y reconocimientos, éstos se olvidaban de exigir al príncipe lo que se habían ganado con el sudor de su frente.
Así pasaron más de doscientos años, pero se dice que una Ada disfrazada de virus llegó un buen día a la casa de los enfermeros y enfermeras y les dijo “Ustedes enfermeros y enfermeras han sido engañados por el príncipe, él realmente no los respeta como seres humanos y seres medicina, él solo quiere mantenerlos en esclavitud, y sobre todo, él quiere impedir a toda costa que ustedes recuperen su poder, su liderazgo, su amistad, solidaridad y unión, por ello, hoy deberán romper con el hechizo antes que el mundo acabe y ustedes permanezcan congelados por siempre”
La Ada finalizó comentando, “Mientras ustedes permanezcan en desunión, el hechizo se fortalecerá y jamás podrán vencer al príncipe, ni recuperar los grandes poderes que poseen…..vayan por doquier y abracen a sus hermanos y hermanas enfermeras, díganles que hoy se necesitan más que nunca, porque el virus no es el enemigo, el enemigo es el príncipe disfrazado de rosa y encanto”
Hola Karla que buena narrativa y mitica historia para estos tiempos de Pandemia donde las enfermeras y los enfermeros batallan en si mismos por la vida propia y la de una sociedad que aún nos falta tomar consciencia del respeto por el prójimo… Feliz Navidad y gracias por este escrito
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Muchas gracias amigo, siempre es un placer coincidir contigo y con tu amistad.
Felices fiestas.
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Excelente muchas felicidades
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