LA ENFERMERÍA DEBE SER DIVERSA Y DISIDENTE

Por Karla Mijangos Fuentes. Una Enfedisidente y Diversa

Las preguntas que emanan de estas tres palabras que se incrustan en esta frase, que es al mismo tiempo _”un movimiento social”_ es ¿qué significan cada una de ellas? y ¿por qué al mezclarlas se cargan de un significado más sentido y experimentado por cada una de lxs enfermerxs que reinventamos este hacer de la profesión?

Como punto de partida, cobra relevancia puntualizar que esta frase que nos envuelve, no conforma una sintaxis gramatical por el simple hecho de estructurar una oración bien estructurada, por el contrario, el término de Enfermeras Diversas y Disidentes, reconfigura un sentir que se apropia en una ontología y epistemología autobiográfica y del mundo de vida que fue colonizado y preconizado.

En este sentido, como seres humanxs somos arquetipos de un mundo, de una cultura, de una sociedad en particular, de interacciones intersubjetivas y de reconfiguraciones en función al campo profesional de la enfermería, el cual nos impregnó una identidad basada en la construcción histórica, social y política de esta llamada profesión.

Con base en estos cánones profesionales, fuimos adquiriendo una forma de representarnos, pero también de pensar, descifrar y clasificar todo lo que puede ser enunciable a partir de lo deseable y aceptable dentro de la profesión. Así es como fuimos estructurando un conocimiento, el cual no sólo nos hace posicionarnos en este mundo, en contraparte, este conocimiento es el que conforma nuestro sentido común, el cual no siempre fue y ha sido compatible con las formas de expresarse y sentirse de los “otros”, de aquellos a quienes cuidamos, con quienes interactuamos, con quienes nos rozamos, sobre quienes opinamos, a quienes “educamos” o aculturamos, sobre quienes decidimos, sobre quienes actuamos, frente a quienes no dejamos decidir, o simplemente, sobre los que consideramos con un conocimiento inferior al nuestro.

Es sobre este antropocentrismo y etnocentrismo que muchxs de nosotrxs nos estructuramos, pensando que no había más allá de lo estipulado y que los conceptos sólo eran finitos hasta dónde los podíamos definir desde nuestra formación, pero de forma ahistórica y acrítica.

Justo en este entendido, los conceptos se cruzaban por nuestra psique para definirnos a través de los mismos, para construir una identidad a través de cartones, porque no había nadie mejor identificado que aquel o aquella que ponía los títulos por delante de la coraza y el caparazón. Muchas veces nos hemos preguntado, cómo es que surge el egoísmo y egocentrismo, cómo se construye la individualidad, cómo se pueden crear dilemas éticos sobre aquello que no nos toca decidir, cómo es que nos abandonamos corpóreamente para satisfacer un statuo quo. Y así miles de preguntas que hoy nos seguimos haciendo, pero que en algún momento las respuestas estaban dadas por defacult “es normal”.

Una de los mitos que se esconden dentro de la frase “Enfermeras Diversas y Disidentes”, es cuestionarnos sí el término de Enfermería es el que realmente nos define y nos lleva a configurar lo que buscamos, o, es este concepto el mismo que nos hunde en una dominación, en un hacer particular, pero también en un imaginario social que la sociedad ha construido a partir del significado y fronteras del propio término. Esto como pueden percibir, es una metáfora que nos toca reestructurar y desideologizar.

Cabe mencionar que, hoy como enfermerxs diversxs y disidentes nos hacemos estas preguntas porque saltamos la frontera disciplinar, porque nos sucumbimos en otros lugares y en otras realidades, porque pudimos vernos desde otro planeta y, desde ahí, miramos nuestras fracturas, nuestras debilidades, nuestros anhelos y nuestras cadenas. Es por ello que, hoy frente a la postura política y ética que nos fundamenta, nos reposicionamos para develar en el pasado lo que nos ata, para desmitificar lo que por fuera parece brillante, pero por dentro está carcomido y también para deconstruir los conceptos que enmudecen nuestros poderes y capacidades.

Así, la diversidad se riega como una de las plantas que florecen nuestro patrimonio ético, sororo, solidario y justo, porque justo lo diverso, lo no dual, lo no binario, lo no unicausal y lo no universal nos enriquece, porque damos cuenta que más allá de lo que podemos observar, existen otros mundos posibles a los que nunca nos habíamos dado la oportunidad de acceder y conocer y, sobre todo, que esos mundos nos ayudan a explicar el nuestro.

En este sentido, nos nombramos enfermeras o cuidólogas diversas, porque sin la diversidad no hay interculturalidad, no hay multiplicidad de cuidados, no existe la horizontalidad en la interacción y, sobre todo, no habría respeto, admiración, simbiosis, amistad, conformación, aceptación y enriquecimiento.

Además de nombrarnos diversas, también partimos de nuestro ser disidente, porque muchas desde nuestra diversidad nos sentimos incomprendidas en un horizonte que no alcanzaba para nombrarnos, al que no lográbamos pertenecer o identificarnos con nuestra biografía, porque no es lo mismo ser indígena y formarse como enfermera occidental, porque la realidad de Estados Unidos es el protocolo y vida de ellxs, pero no de nosotras, porque las personas con las que interactuamos no atraviesan por las mismas historias de vida que las personas de Europa o Australia.

Y así podemos seguirnos con muchos ejemplos, pero principalmente, destacamos que muchas no nos sentimos cómodas con lo que se dice y estructura como enfermería, por ejemplo, esa famosa analogía de la enfermería con la militancia o el ejercicio de una enfermería basada en principios morales judeo-cristianos, los cuales excluyen a la diversidad y a lo que se opone a la heteronormatividad, incluso, que siendo mujeres y enfermeras somos las que menos conocemos nuestra corporalidad menstruante más allá de lo anatomopatológico. Y esto, no sólo se debe a que nuestra estructura del conocimiento biomédico nos crea una superioridad razonada y estructurada del conocer, sino, por el contrario, nos expropia de nuestra interacción del cuerpo, alma y mente con nuestro sentir y vivir la menstruación.

En este entramado, lo disidente surge de nuestras propias resistencias como indígenas, negras, campesinas, obreras, dominadas, oprimidas, patriarcalizadas, colonizadas, homosexuales, heterosexuales, transexuales y de otras diversidades. Así, desde esta resistencia, persistencia y pensamiento revolucionario, es que anhelamos deconstruir todo aquello de la enfermería que no nos permite trascender hacia la cuidología, por consiguiente, nos mantiene dentro de la enfermerología, la biomedología, la patología y del sistema que culpa, vigila y castiga, más que acompañar y abogar.

En este tenor, la disidencia engloba la revolución, la resistencia, pero también la reinvención de nosotrxa mismxs y de nuestra forma de hacer la cuidología, porque nosotras partimos que nos formamos para cuidar cuerpos y almas, no para enriquecer a un sistema que nos desestructura, nos capitaliza, nos medicaliza, nos expropia, nos objetiviza y nos recrea como mujeres que reproducen la vida y el sistema capitalista a través de la explotación laboral, porque como mujeres, ni siquiera nos reconocen como ciudadanas, ya pedir que nos asignen la categoría como profesionales y cuidólogas, ya es avaricia.

Pero en esa avaricia y utopía hoy nos reposicionamos, porque nuestro movimiento es social, despatriarcal, descolonizador y emancipador, pero también es político, cultural, ontológico, epistemológico y, por supuesto, metodológico.

Published by karlamijangos

Enfermera, apasionada de la investigación, activista social y del movimiento descolonizador en enfermería.

3 thoughts on “LA ENFERMERÍA DEBE SER DIVERSA Y DISIDENTE

  1. El amor es lo único que existe, sanar el cuerpo, la mente y el espíritu ha Sido nuestra tarea a lo largo del tránsito en esta vida. Todes hemos llegado hasta aquí para cuidar, amar y trascender sin egos, sin alinearnos con nuestro opresor. Soy hombre y también cuido a las mujeres, soy feminista, soy diverso, soy ancestral, hijo de la pacha mama. Apoyo una enfermeria capaz de eliminar todo proceso de excluision y sentimientos negativos. Los hombres también queremos ser igualitarios y solidarios en estos cuerpos que importan.

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