12 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERÍA

¿QUÉ CELEBRAMOS O PARA QUÉ?

Por Karla Ivonne Mijangos Fuentes

Se acerca el 12 de mayo, ya los años han pasado desde que me gradué y nunca me había cuestionado ésto, tan profundamente como ahora ¿Qué es lo que realmente se festeja el 12 de mayo?

Esto lo cuestiono porque toda vez que se conmemora el aniversario de una fecha importante, siempre nos tomamos el tiempo y el espacio para reflexionar sobre las luchas que envuelven a determinada fecha, o sobre la importancia de esa profesión para nuestras sociedades y sobre las formas precarias o condiciones adversas en las que se desarrolló ese objeto de estudio o análisis.

En cambio, cuando recuerdo el aniversario del día internacional de la enfermería, se me vienen a la memoria anécdotas de pasteles o convivencias desarrollados entre lxs compañerxs de trabajo, el baile del día de la enfermera, la rifa de regalos, el festejo de los colegiados de enfermería, los congresos nacionales e internacionales con ponentes de gran investidura; los abrazos por aquí y por allá, etcétera.

En este acontecer, es que desde hace algunos años y ahora con mayor intensidad me lleno de dudas, rupturas emocionales y epistémicas sobre lo que realmente debiéramos hacer ese día, porque todo festejo conmemorativo de esta fecha queda tan lacrado al campo profesional de la enfermería, es decir, pareciera no importarle a nadie más que a los profesionales de la enfermería, como si la profesión sólo fuera de índole privada y de interés geolocalizado e individualista.

Es en este sentido que frente al grupo de enfermerxs diversxs y disidentes les hacía este simple cuestionamiento previamente descrito. Fue muy curioso que entre todxs no logramos conciliar un motivo justo, ético, epistémico, ontológico, corporal y político que argumentará con fundamentos aceptables el o los motivos para festejar este día, y peor aún, cómo deberíamos conmemorar un día que reconocemos necesario no solamente para la ENFERMERÍA como concepto universal y globalizador, sino todo lo que del propio concepto emana, tal es el caso de la lucha por la Salud Pública y Universal, la sanación integral de la sociedad, la recuperación de la autonomía corporal de las mujeres, la erradicación de las desigualdades y/o vulnerabilidades y el acceso al cuidado como un derecho humano y dignificante de las personas.

Es aquí donde el día de la enfermería va cobrando un sentido político y económico, incluso geográfico o territorial, porque se puede deducir que la enfermería ya no sólo pertenece a un campo profesional, sino que es responsabilidad de toda la sociedad que la conserva y mantiene. Así, la enfermería ya no se ve ensimismada en querer visibilizar la lucha desde lo micro a lo intra, sino desde lo micro y macro a lo externo.

El 12 de mayo se ha oficializado a nivel global como el día internacional de la enfermería, más allá de señalar que a Florence Nightingale le debemos este honor _y que reconocemos_ que algunas cosas debemos rescatar y analizar de este personaje sobre la consolidación de la “Enfermería Moderna”, es importante que retomemos y abracemos este día dándole un giro ontológico, emancipador y político, porque como ya se dijo, es obvio que necesitamos de un día al año para incentivar la lucha colectiva por y para la profesión.

En este sentido, el 12 de mayo debe ser el día donde se haga necesario reconocer la historia de lucha social, política y económica que las enfermeras han creado en favor de una sociedad sana, con enfoque de derechos humanos y dignificante para la vida anticapitalista y antimercantilista de las corporalidades. Asimismo, el 12 de mayo debe deificar los derechos humanos y profesionales de las enfermeras/os/es por un mundo más justo, equitativo, interseccional, libre de violencias y discriminaciones, tal y como ocurre con la lucha de las mujeres en el 8M (INMUJERES, 2022).

Siguiendo al movimiento del 8M, el día internacional de la enfermería debe aliarse a la lucha de las mujeres contra la precarización laboral, la falta de paridad de género en la política y en lo laboral, la desfeminización y desgenerizacion del cuidado de la enfermería, la conciliación temporo-espacial del trabajo de cuidado profesional y personal, y por supuesto, mejorar las condiciones de vida de las enfermeras en igualdad con la vida de los hombres (INMUJERES, 2022).

En este tenor, el día de la enfermería debe ser un día de lucha, de fuerza revolucionaria, de activismo político y social y de búsqueda feroz de una mejor calidad de vida profesional para las enfermeras/os. Cabe mencionar que son importantes los festejos, pero la historia no miente cuando damos cuenta que la enfermería se ha mantenido estancada y por fuera del ámbito de derechos humanos y laborales.

En general, debemos decir que hemos avanzado como Ciencia, pero seguimos sin tener injerencia política en la toma de decisiones sobre las propuestas de Códigos Sanitarios y de Salud Pública; y sobra decir que se reconoce por la historia que la enfermería ha sido un actor clave en el desarrollo de la Salud de los diversos países. Entonces, aquí nos seguimos cuestionando la colonialidad de una ciencia patriarcalizada, hegemónica y biologicista que sigue minorizando y subalternando otros saberes y corporalidades como la ciencia enfermera (Dussel, 1992). Y la pregunta que surge es: ¿Debemos seguir reproduciendo el mismo modelo?

La respuesta no la tenemos nosotrxs, pero si reafirmamos que “quien no conoce su historia está condenada a repetirla” (INMUJERES, 2022), por tanto, más de 100 años de historia no son un tintero que debemos desechar porque justo ahí esta la memoria de los que arriesgaron, lucharon, decidieron y tomaron decisiones a su debido tiempo, y hoy podemos ver y vivir los estragos de esas decisiones.

Entonces, cada 12 de mayo debe servirnos para reivindicar todas las luchas y esfuerzos de las enfermeras que sueñan con transformar y reencantar el mundo de la enfermería como refiere Silvia Federici (2020). Reencantar la enfermería es una misión que como enfermeras/os debemos apegar a nuestra lucha corporal y colectiva, porque cada día vemos el alejamiento de miles de enfermeras/os del ejercicio profesional; un hecho histórico que ha ocurrido desde años anteriores, por lo menos desde el año 1934 (Lázaro Cárdenas del Río) que se tiene registro, cuando las autoridades de salubridad estaban preocupados por este fenómeno de fugas de cerebro (Archivo General de la Nación, Sección Lázaro Cárdenas del Río, serie Salud, 1934).

En este sentido, vemos que el exilio de la enfermería es un fenómeno histórico que se reafirma con las condiciones laborales y de vida que experimentan las enfermeras en su cotidianidad, sin olvidar que se alude al termino laboral en un sentido más amplio y no mitificado al hecho de los sueldos, más bien nos referimos al exceso de la burocratización de la profesión, el cual prioriza los cuidados cuantitativos sobre los cualitativos; al sentido taxonomista de cercenar los signos y síntomas corporales, tan alejados y descontextualizados de las subjetividades y forma de vida de las personas; al sistema violento y patriarcal que atraviesa la vida de las enfermeras; a la verticalidad y jerarquización que discrimina e invisibiliza el trabajo de enfermería; la violencia epistémica que ignora la epistemología enfermera; la subjetividad de la enfermería como una actividad de nobleza, vocación, servilismo, abnegación, gratuidad y obediencia; entre otras condiciones labores que (des)identifican a las enfermeras como una profesión de lucha y construcción social.

La pregunta hasta acá es ¿porqué seguir luchando por una enfermería emancipada? Respuestas hay muchas como enfermeras hay, algunas ya se discutieron previamente, otras nos tocarán descubrir a partir de la expansión de la conciencia y la liberación del ser alienado. Sin embargo, las estadísticas no mienten cuando sabemos que en México, tan solo en 2021, se registraron en promedio 3.5 enfermerxs por cada mil habitantes en México; las mujeres representan el 79% y los hombres el 21%; de cada 100 personas dedicadas a esta profesión, y solo 53 eran profesionales; las personas ocupadas en la enfermería trabajaron 41.5 horas a la semana; el 70% laboró de 35 a 48 horas y 14% lo hizo más de 48 horas (INEGI, 2022).

Sin más, el día internacional de la enfermería debe concatenarse a un movimiento epistémico decolonial donde el principal cuestionamiento que subyace, es sí la enfermería debe seguir llamándose como tal, debido a que son los propios conceptos los que nos hunden, y no es para menos, cuando damos cuenta que el concepto de Enfermería es el que nos puede hundir o emancipar.

REFERENCIAS

  • Dussel, E. (1992). 1942 el encubrimiento del otro hacia el origen del mito de la modernidad. México: CLACSO.
  • Federeci, S. (2020). Reencantar el mundo: el feminismo y la política de los comúnes. Méxic: Editorial tinta limón.
  • INEGI (2022). A propósito del día internacional de la enfermería. Disponible en: www.inegi.gob.mx.
  • Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES, 2022). 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres, un día de reivindicaciones. Disponible en: www.gob.mx 

Published by karlamijangos

Enfermera, apasionada de la investigación, activista social y del movimiento descolonizador en enfermería.

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